


Hay discos que funcionan como álbumes de recuerdos prestados, y Parlami D’Amore es uno de ellos. Este doble CD
recopila con buen gusto lo más melódico y sentimental de la canción italiana
popular, enviado desde los 60 y 70 a la España de finales de los 90 con intacta
carga emotiva.
El primer CD
avanza entre baladas intensas y romanticismo clásico. Fiordaliso marca el tono
desde el inicio, Drupi y Toto Cutugno aportan cercanía y pasión reconocible, y
Lucio Battisti brilla con Io vivrò (senza te),
una cima emocional del conjunto. Voces cálidas, arreglos sobrios y letras sin
miedo al sentimiento definen esta primera parte.
El segundo
CD amplía el abanico con temas ya legendarios como Mi sono innamorato di te de Luigi Tenco o Il cuore è uno zingaro de Nicola Di Bari, junto a cortes más
ligeros como Signorina de Pino D’Angiò. El
cierre con Nico Fidenco es delicado y nostálgico, casi cinematográfico.
En
conjunto, Parlami D’Amore es una compilación honesta y eficaz, ideal para
amantes del pop italiano y del romanticismo sin ironía. Un disco que no
pretende reinventar nada, solo recordar —y lo hace muy bien— que hubo un tiempo
en el que cantar al amor era suficiente.

Melancolía de José Augusto, editado en 1975 por Odeon en España, es un álbum profundamente emotivo que se mueve entre la balada latina, la MPB y ligeros toques de funk y soul, siempre envuelto en un clima introspectivo y nostálgico. Desde el primer tema, que da título al disco, se establece el eje emocional de la obra: “Melancolía” es una canción íntima y contenida que habla de la tristeza amorosa con serenidad y resignación, funcionando como declaración de intenciones y resumen del tono sentimental que atraviesa todo el álbum.
A lo largo del disco, la voz cálida de José Augusto y los arreglos suaves sostienen letras centradas en el amor perdido, el paso del tiempo y la aceptación del dolor. Canciones como “Palabras, Palabras” y “El Ritmo de la Lluvia” reinterpretan temas conocidos con sensibilidad y un aire internacional, mientras que “Flores Destruidas” y “El Tiempo Nos Enseña” refuerzan el carácter reflexivo del conjunto. En el lado B, piezas como “Dijiste Adiós” y “Hoy He Perdido en Ti Toda la Esperanza” profundizan en el desamor con una intensidad sobria y elegante. En su totalidad, Melancolía es un disco coherente y delicado, representativo de la balada romántica de los años setenta, donde José Augusto convierte la tristeza íntima en una experiencia musical cercana y universal.



“Super Doble” se siente como un álbum que quiere tenerlo todo: pop, disco,
soul y hasta un toque reggae. Cada vinilo es un pequeño mundo donde conviven
Camilo Sesto y Amanda Lear, Boney M. y Blondie, mezclando ritmos
internacionales con sabor español.
La selección es un espejo de finales de los 70:
melodías que bailan, voces que susurran y coros que contagian alegría. Desde
los himnos de Studio 54 hasta los suaves matices de Sally Oldfield, cada corte
tiene personalidad propia, pero el conjunto no pierde coherencia; todo parece
pensado para una fiesta interminable.
Hay momentos de sorpresa y nostalgia: escuchar
a Bob Marley junto a Angela Carrasco o a Cat Stevens entre Eruption y Rocío
Dúrcal es un recordatorio de la diversidad musical de la época y de cómo la
música pop podía abrazar distintos mundos sin perder su pulso.
“Super Doble” no es solo un compilado, es un espejo sonoro
de una era, un carrusel de estilos y emociones que hace que el
vinilo gire y gire, y que uno quiera subir al siguiente tema sin bajarse nunca.


