Bailar Pegados (1992) presenta a un Manolo Galván en plena madurez artística, centrado en ese terreno que mejor dominaba: la canción romántica y la balada melódica. El álbum reúne diez temas marcados por el amor, la nostalgia, el deseo y el desengaño, comenzando con Bailar Pegados y continuando con canciones como Alas del silencio, Amar es algo más, Yo te haré una casa o Luna llena. Son composiciones de estructura sencilla y arreglos propios de los primeros años noventa, pero que encuentran su mayor fuerza en la interpretación personal de Galván.
La voz grave, cálida y ligeramente desgarrada del cantante es la verdadera protagonista del disco y consigue transmitir emoción incluso en los temas más convencionales. Bailar Pegados quizá no sea uno de sus trabajos más innovadores, pero sí un álbum coherente, sincero y muy representativo de su última etapa. Galván canta aquí con la experiencia de toda una carrera, convirtiendo historias de amor y nostalgia en canciones cercanas y fáciles de sentir. Un trabajo recomendable para los seguidores de la canción melódica y, especialmente, para quienes disfrutan del Galván más íntimo y sentimental.




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